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El estado del diseño

El estado del diseño

Los diseñadores de objetos no sólo creamos dando formas, si no que profundizamos hasta dar con la solución a problemas, necesidades o deseos. Cuando lo logras no tienes dudas, cuando te quedas a medias, tampoco tienes dudas.

Es muy fácil identificar un producto emocional, donde el diseño es implacable y logras ese estado.

Diseñar objetos no es simplemente hacer algo bonito. Es mucho más que sentir, es más que dar forma a las ideas. La evolución de las sociedades hacen que la innovación muestre unas posibilidades casi ilimitadas que se reproducen a la misma velocidad que se desarrollan.

Un buen diseño está vinculado a la funcionalidad del producto, si no es práctico todos los demás factores pierden su sentido.

Cuando me preguntan cómo se me ocurre lo que diseño, irracionalmente no tengo respuesta, si no que surge la pregunta de ¿porque yo y no tú?.

Pero racionalmente no deja de ser una fórmula que contiene unos ingredientes básicos fácilmente identificables.

A menudo, cuando analizas una exposición de productos donde todas las formas compiten entre ellas, y profundizas, verás que en pocos de ellos está su autor dentro de él, aunque en el cartelito de todos ponga su nombre, o bien porque se ha diseñado en base a lo que gusta a los demás, o porque las tendencias o la propia sociedad no deja paso a la emocionalidad del diseño o porque falte algún ingrediente imprescindible.

No hay que olvidar que sin emoción, la creatividad se reduce a niveles superficiales. Y sin creatividad el diseño no comunica.

Sólo algunos pocos diseños contienen los componentes invisibles que dan forma a ese producto que enamora, y que inconscientemente tu mano desea entrar en contacto con esa belleza.
Tus ojos hacen preguntas a tu mente que encuentra el estado de bienestar que nos produce un producto bien diseñado.

Cuando un buen producto cumple la funcionalidad su estética aparece de forma inesperada, entra en escena esa forma que enamora y comunica siendo fiel amigo de la utilidad. Al verlo el usuario entiende perfectamente su funcionalidad, sin explicar y de forma casi natural tal como lo has diseñado, comunicando de forma clara su estructura , el razonamiento y dejando paso a un objeto imperecedero. Si no sobrevive al tiempo no es un buen diseño. Pero dentro de estas características básicas los pequeños detalles son importantes para facilitar su lectura emotiva en el momento de crear.

Sin dudar, identificando todos los componentes, diseñar un producto emocionante contiene, innovación, utilidad, estética, intuitividad y perdurabilidad en este orden de importancia. Son fáciles de reconocer cuando haces una lectura amplia escuchando todos los sentidos.

Soy de los que piensa que el producto es quien habla en boca del diseñador sin saber su nombre.

Y identificando el diseño, antes de empezar agrupo estos ingredientes para crear un «estado».

  1. Innovación
  2. Utilidad
  3. Estética
  4. Intuitividad
  5. Perdurabilidad
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